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En la vida y pasión de Cristo, es importante destacar la importancia de las
evidencias históricas que existen acerca de los relatos Bíblicos de los
cuales se extrajo su historia. Aquí mencionamos los eventos de la
pasión de Cristo, sus hechos históricos y otras observaciones.
Cuando la
película “La Pasión de Cristo” de Mel
Gibson salio, se creo cierta controversia la cual no intentaba difamar ni defender al
Judaísmo. De cualquier modo, es importante mencionar que es equivocada la
culpabilidad que se le atribuye al pueblo Judío por la muerte de
Jesucristo. Muchos Judíos sienten miedo (plenamente justificado) y alarma
de que los Cristianos, o cualquier otra persona ignorante de la realidad del
Cristo y el mensaje de amor Cristiano, vayan a usar los eventos de ésta
película, y de la fe Cristiana, como excusa para tomar una posición
antisemita. Aunque el punto del pueblo Judío
es válido en cuanto la prevención de una posición antisemita, es igualmente
importante hacer notar los errores de esta pocisión dentro del mundo
Cristiano y Judaico. La verdad del mensaje de Cristo Jesús, sobre todo
su amor, significado de su muerte y resurrección es el que proclamamos. A continuación,
comentaremos varios de estos puntos:
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Acerca de la historicidad y el propósito de la vida de la persona de Jesús
de Nazaret, o del Cristo Jesús, el Mesías, presentamos a continuación
muchas evidencias, entre las cuales están las proféticas y las históricas.
Históricamente está comprobada la existencia de Jesús de Nazaret.
Proféticamente estaba declarado a través de toda la Biblia Hebrea acerca
del destino del Mesías Judío. Jesucristo mismo sabía de su porvenir, como
lo expresan los Evangelios.
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Cristo vino a dar su vida por la humanidad, como el cordero de Dios
ofrecido por Dios como sacrificio para el perdón de los pecados de quienes
aceptan éste sacrificio. El pueblo Judío no mató a Jesús de Nazaret, como
los mismos Judíos podrían pensar. Jesucristo mismo dijo que el tenía
el poder para poner su vida por nosotros y volverla a tomar. Pero lo que
si es cierto es que muchos Judíos siguen negando (como muchas otras
personas en el mundo) las evidencias que exigen un veredicto favorable
acerca del cumplimiento profético del Mesías en la persona de Jesús de
Nazaret.
A. Las Biblia Hebrea y su evidencias proféticas sobre la venida de Cristo,
el Mesías:
El pueblo Judío esperaba, y muchos siguen esperando, al Mesías salvador y
rey. Para muchos Judíos-Mesiánicos y Cristianos, las profecías sobre el
Mesías ya se cumplieron parcialmente en su primera venida en la persona de
Jesús de Nazaret:
Mashidj ben
Yosef
(El Mesías sufriente) y el resto se cumplirán en su segunda venida en la
persona de
Mashidj ben David
(El Mesías invicto).
En el libro del profeta Isaías tenemos varios escritos de este
"misterioso" Mesías el cual se nos presenta como un Mesías sufriente y un
Mesías invicto en la misma persona. El profeta nos dice de su nacimiento:
"Por tanto el Señor mismo os dará señal: He aquí la virgen concebirá, y
dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel (Dios con nosotros)
Isaías 7:14.
Igualmente nos dice el profeta: "Porque un niño nos es nacido, hijo nos
es dado, y el principado sobre su hombro: y se llamará su nombre
Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Isaías
9:6). De la muerte del Mesías nos narra el mismo profeta: "Despreciado y
desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto;
y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo
estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros
dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.
Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el
castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros
curados.
Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su
camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros".
Isaías
53:3 al 6. El profeta Miqueas habla de donde iba a nacer, cuando dice:
"Pero tú Belén de Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá,
de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el
principio, desde los días de la eternidad" (Miqueas 5:2).
El Salmo 22, específicamente en los versículos 12, 13, y 16 al 18, nos
narra de que manera iba a sufrir y como iba a ser crucificado: “Porque
perros me han rodeado, Me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis
manos y mis pies. Contar puedo todos mis huesos: Entre tanto, ellos me
miran y me observan. Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa
echaron suertes.” Y finalmente, el profeta Daniel nos narra con exactitud
de años, cuando vendría el Mesías y que moriría (Daniel 9:24, 25, 26).
“El que lee entienda”-
¿Y es que acaso tenemos nuestro entendimiento entenebrecido para entender
que la última plaga de Egipto, la cual permitió al pueblo Judío salir de
la esclavitud, nos reveló también el sacrificio de la futura muerte que el
Mesías tendría que sufrir? La sangre del cordero, puro y sin manchas, fue
puesta en los dinteles de las casas de nuestros antepasados para que la
muerte no entrara -- y fueron salvos de la muerte. O ¿acaso no entendemos
que los sacrificios de los sacerdotes fueron un ceremonial que nos indica
que el Mesías es el que pagaría por nuestros pecados? O ¿Abraham no
ofreció a su hijo en sacrificio pero Dios lo impidió y le dio un cordero
como substituto de su hijo, expresándole que Dios mismo sacrificaría a su
hijo como un cordero?
Los hechos narrados en la película de la Pasión de Cristo son casi en su
totalidad parte de los escritos de los testigos oculares que estuvieron con
el Mesías. No son narrados para tomar una posición antisemita debido a que
el mismo Jesús fue Judío, al igual que sus apóstoles. Tampoco éstos eventos
son narrados para que el pueblo Judío se ponga a la defensiva. Si tienes
una mente clara y abierta a Dios, siendo o nó Judío, comprenderás que
EL-Mesías Jeshua sufrió por nosotros para darnos la paz verdadera son Dios,
“y por sus llagas fuimos nosotros salvados”. Su sacrificio fue la paga por
nuestros pecados y perdura eternamente y para siempre. ¿Has aceptado al
Mesías en tu corazón para que te perdone de tus pecados y su sangre te
limpie y te de vida eterna? Si lo hiciste, te has reconciliado con Dios –
El Mesías viene pronto otra vez. Que la paz de Dios te guarde -- Shalon:
Porque de tal manera amó Dios
al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él
cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo
al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha
sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de
Dios.
Juan 3:16-18
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B. Algunas evidencias históricas sobre Cristo el Mesías del Antiguo
Testamento:
B.1 Fuentes históricas, no bíblicas:
Hay infinidad de evidencias históricas, incluyendo Los Talmudes Judíos,
acerca de la vida y crucifixión de Jesús de Nazaret. Un análisis somero de
otras fuentes históricas, aparte de los documentos cristianos neo
testamentarios, revelan que la historicidad de Cristo es tan axiomática para
un historiador imparcial como la de Julio César o Aristóteles.
Entre algunos historiadores de la época que mencionan de la existencia de
Jesús de Nazaret tenemos a un historiador Judío, Flavio Josefo, fariseo y
sacerdote nacido en el año 37 D.C. y que fue testigo ocular de los
acontecimientos que llevaron a la destrucción de Jerusalén y el templo.
Como historiador, con acceso a los registros romanos y judíos, describió los
eventos en Israel durante las turbulentas décadas del primer siglo. En el
94 D.C., Josefo publicó en Roma su estudio definitivo de la historia del
pueblo judío llamada “Antigüedades de los judíos”. Uno de los pasajes más
fascinantes en su importante obra, se relacionaba con los eventos en la
vida, muerte y resurrección de Jesucristo.
Otros historiadores de la época que se pueden consultar que mencionan la
vida, muerte, y “posible” resurrección de Jesucristo son: Cornelio Tácito
(nacido en el 52 o 54 D.C.), gobernador de Asia, escribió en sus Anales, XV,
44, que “Cristus (Cristo), el fundador del nombre fue muerto por Poncio
Pilato, procurador de Judea, en el reinado de Tiberio. Suetonio,
historiador oficial de Roma en el año 124 D.C. escribió en su “Vida de
Claudio” (25.4) identificando a la secta de los cristianos como algo
derivado de la “instigación de crestas” que era su manera de deletrear el
nombre de Cristo. Plinio Secundus, o Plinio el joven, gobernador de la
provincia romana de Bitinia (Turquía), en sus Epístolas X 96, dice que estos
creyentes no adoraban al emperador Trajano y no maldecían a su líder,
Jesucristo, aun bajo la peor de las torturas. Pilinio describió a los
cristianos como personas que amaban la verdad a cualquier costo y se
comprometían a no cometer obras malvadas, jamás cometer fraude, robo,
adulterio y nunca falsificar su palabra. Talo, historiador pagano que vivió
en la época de Cristo y quien registra en el “tercer libro de sus relatos”
que “hubieron unas tinieblas milagrosas en la faz de la tierra en la Pascua
del 32 D.C.”. Luciano de Samosata, quien escribió un libro llamado “el
peregrino paseante” en el cual declara que Jesús era adorado por sus
seguidores y que fue “el hombre crucificado en Palestina por introducir este
nuevo culto al mundo”. También podemos consultar a Tertuliano, a la carta
de Mara Bar-Serapio, Justino Martir, y sobre todo, a los Talmudes Judíos y
los comentarios rabínicos de Baraila.
B.2 Fuentes históricas fidedignas de los documentos bíblicos:
En primer lugar, la evidencias internas nos muestran, además de la
historicidad de Jesús de Nazaret, de que es imposible creer que los judíos
seguidores de Jesús, y después los cristianos convertidos, estuvieran
dispuestos a morir por algo que conocían como mentira. Su martirio se
basaba en los testigos oculares de la vida, muerte, y resurrección de
Jesucristo y el hecho de que conocían la verdad de las declaraciones
históricas de Jesús. Los primeros seguidores de Cristo y todos los
escritores del Nuevo Testamento fueron Judíos, excepto Lucas, que era
Griego.
Por otro lado podemos explicar acerca de las evidencias externas como la de
los eruditos que están satisfechos de poseer substancialmente el texto
verdadero de los principales escritores griegos y romanos cuyas obras han
llegado hasta nosotros, tales con Sófocles, Tucidides, Cicerón y Virgilio.
Sin embargo, el conocimiento que tenemos de sus escritos depende de un mero
puñado de manuscritos. En cambio, los manuscritos del Nuevo Testamento se
cuentan por cientos y miles. El número de manuscritos del Nuevo Testamento
de antiguas traducciones del mismo, y de citas de él en los escritos más
antiguos de los escritores de la iglesia, es tan grande que es prácticamente
seguro que la verdadera lectura de cualquier pasaje dudoso haya sido
preservada en alguna de estas autoridades de la antigüedad. No puede
decirse esto de ningún otro libro antiguo en el mundo. Los escritos
originales probablemente se desgastaron por su constante lectura y envío
entre las sinagogas, iglesias y seguidores de Cristo, o talvez se
destruyeron después de hacer copias fidedignas, como los escribas Judíos
acostumbraban hacer con los escritos Hebreos.
A. T. Robertson, el autor de la más completa gramática del Nuevo Testamento
griego, escribió. “Existen unos 8.000 manuscritos de la Vulgata latina y
cuanto menos 1.000 de las otras versiones primitivas. Añádase a esto más de
4.000 manuscritos griegos y tenemos por lo menos 13.000 copias manuscritas
de porciones del original del Nuevo Testamento. Además del número, en
ningún otro caso de los escritos clásicos, hay un intervalo de tiempo tan
corto entre la composición del libro y la fecha del más antiguo manuscrito
existente, como en el caso del Nuevo Testamento. Por ejemplo, creemos que
tenemos e lo esencial un texto correcto de las siete obras existentes de
Sófocles, sin embargo, el más antiguo manuscrito substancial sobre el cual
está basado fue escrito más de 1400 años después de la muerte del poeta.
Para las “Guerras de Galias”, de César, compuesta entre los años 58 y 50
A.C., hay varios manuscritos en existencia, pero únicamente nueve o diez son
buenos, y el más antiguo es de unos 900 años posterior a César. También se
puede decir que en gran parte, el Nuevo Testamento puede reproducirse a
partir de las citas de los primitivos escritores cristianos. Cualquiera de
los pocos errores textual encontrados, no perjudica en nada a la doctrina
cristiana. Los grandes teólogos y eruditos afirman que ninguna doctrina
fundamental de la fe cristiana descansa sobre una lectura en disputa.
Con todas estas evidencias estamos en condiciones de afirmar con toda
firmeza que, en sustancia, el texto de la Biblia es veraz, especialmente en
el caso del Nuevo Testamento.
El manifestarse escéptico del texto
resultante del Nuevo Testamento es hacer que toda la antigüedad y literatura
clásica quede condenada a la oscuridad, pues ningún documento del período
antiguo está tan bien respaldado bibliográficamente como el Nuevo Testamento. |