Inicio

 

 

Evidencias de la Vida y Pasión de Cristo


Por Segundo Jorge Espinosa,
Maestría en Religión y Teología

To read in English, press here
 

En la vida y pasión de Cristo, es importante destacar la importancia de las evidencias históricas que existen acerca de los relatos Bíblicos de los cuales se extrajo su historia. Aquí mencionamos los eventos de la pasión de Cristo, sus hechos históricos y otras observaciones. 

Cuando la película “La Pasión de Cristo” de Mel Gibson salio, se creo cierta controversia la cual no intentaba difamar ni defender al Judaísmo.  De cualquier modo, es importante mencionar que es equivocada la culpabilidad que se le atribuye al pueblo Judío por la muerte de Jesucristo.  Muchos Judíos sienten miedo (plenamente justificado) y alarma de que los Cristianos, o cualquier otra persona ignorante de la realidad del Cristo y el mensaje de amor Cristiano, vayan a usar los eventos de ésta película, y de la fe Cristiana, como excusa para tomar una posición antisemita. Aunque el punto del pueblo Judío es válido en cuanto la prevención de una posición antisemita, es igualmente importante hacer notar los errores de esta pocisión dentro del mundo Cristiano y Judaico.  La verdad del mensaje de Cristo Jesús, sobre todo su amor, significado de su muerte y resurrección es el que proclamamos.  A continuación, comentaremos varios de estos puntos: 

  1. Acerca de la historicidad y el propósito de la vida de la persona de Jesús de Nazaret, o del Cristo Jesús, el Mesías, presentamos a continuación muchas evidencias, entre las cuales están las proféticas y las históricas. Históricamente está comprobada la existencia de Jesús de Nazaret.  Proféticamente estaba declarado a través de toda la Biblia Hebrea acerca del destino del Mesías Judío.  Jesucristo mismo sabía de su porvenir, como lo expresan los Evangelios. 
  2. Cristo vino a dar su vida por la humanidad, como el cordero de Dios ofrecido por Dios como sacrificio para el perdón de los pecados de quienes aceptan éste sacrificio.  El pueblo Judío no mató a Jesús de Nazaret, como los mismos Judíos podrían pensar.  Jesucristo mismo dijo que el tenía el poder para poner su vida por nosotros y volverla a tomar. Pero lo que si es cierto es que muchos Judíos siguen negando (como muchas otras personas en el mundo) las evidencias que exigen un veredicto favorable acerca del cumplimiento profético del Mesías en la persona de Jesús de Nazaret.

A. Las Biblia Hebrea y su evidencias proféticas sobre la venida de Cristo, el Mesías:

El pueblo Judío esperaba, y muchos siguen esperando, al Mesías salvador y rey.  Para muchos Judíos-Mesiánicos y Cristianos, las profecías sobre el Mesías ya se cumplieron parcialmente en su primera venida en la persona de Jesús de Nazaret: Mashidj ben Yosef (El Mesías sufriente) y el resto se cumplirán en su segunda venida en la persona de Mashidj ben David (El Mesías invicto).

En el libro del profeta Isaías tenemos varios escritos de este "misterioso" Mesías el cual se nos presenta como un Mesías sufriente y un Mesías invicto en la misma persona.  El profeta nos dice de su nacimiento: "Por tanto el Señor mismo os dará señal:  He aquí la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emmanuel (Dios con nosotros) Isaías 7:14.  Igualmente nos dice el profeta:  "Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro: y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Isaías 9:6).  De la muerte del Mesías nos narra el mismo profeta:  "Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.  Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido.  Más él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.  Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros".  Isaías 53:3 al 6.  El profeta Miqueas habla de donde iba a nacer, cuando dice:  "Pero tú Belén de Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad" (Miqueas 5:2).  El Salmo 22, específicamente en los versículos 12, 13, y 16 al 18, nos narra de que manera iba a sufrir y como iba a ser crucificado: “Porque perros me han rodeado, Me ha cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies.  Contar puedo todos mis huesos: Entre tanto, ellos me miran y me observan.  Repartieron entre sí mis vestidos, Y sobre mi ropa echaron suertes.”  Y finalmente, el profeta Daniel nos narra con exactitud de años, cuando vendría el Mesías y que moriría (Daniel 9:24, 25, 26).  “El que lee entienda”-
 

¿Y es que acaso tenemos nuestro entendimiento entenebrecido para entender que la última plaga de Egipto, la cual permitió al pueblo Judío salir de la esclavitud, nos reveló también el sacrificio de la futura muerte que el Mesías tendría que sufrir?  La sangre del cordero, puro y sin manchas, fue puesta en los dinteles de las casas de nuestros antepasados para que la muerte no entrara -- y fueron salvos de la muerte.  O ¿acaso no entendemos que los sacrificios de los sacerdotes fueron un ceremonial que nos indica que el Mesías es el que pagaría por nuestros pecados?  O ¿Abraham no ofreció a su hijo en sacrificio pero Dios lo impidió y  le dio un cordero como substituto de su hijo, expresándole que Dios mismo sacrificaría a su hijo como un cordero?  

Los hechos narrados en la película de la Pasión de Cristo son casi en su totalidad parte de los escritos de los testigos oculares que estuvieron con el Mesías.  No son narrados para tomar una posición antisemita debido a que el mismo Jesús fue Judío, al igual que sus apóstoles.  Tampoco éstos eventos son narrados para que el pueblo Judío se ponga a la defensiva.  Si tienes una mente clara y abierta a Dios, siendo o nó Judío, comprenderás que EL-Mesías Jeshua sufrió por nosotros para darnos la paz verdadera son Dios, “y por sus llagas fuimos nosotros salvados”.  Su sacrificio fue la paga por nuestros pecados y perdura eternamente y para siempre.  ¿Has aceptado al Mesías en tu corazón para que te perdone de tus pecados y su sangre te limpie y te de vida eterna?  Si lo hiciste, te has reconciliado con Dios – El Mesías viene pronto otra vez.  Que la paz de Dios te guarde --  Shalon:

Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.  El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.  Juan 3:16-18

 

B. Algunas evidencias históricas sobre Cristo el Mesías del Antiguo Testamento:

B.1 Fuentes históricas, no bíblicas:
  Hay infinidad de evidencias históricas, incluyendo Los Talmudes Judíos, acerca de la vida y crucifixión de Jesús de Nazaret.  Un análisis somero de otras fuentes históricas, aparte de los documentos cristianos neo testamentarios, revelan que la historicidad de Cristo es tan axiomática para un historiador imparcial como la de Julio César o Aristóteles. 

Entre algunos historiadores de la época que mencionan de la existencia de Jesús de Nazaret tenemos a un historiador Judío, Flavio Josefo, fariseo y sacerdote nacido en el año 37 D.C. y que fue testigo ocular de los acontecimientos que llevaron a la destrucción de Jerusalén y el templo.  Como historiador, con acceso a los registros romanos y judíos, describió los eventos en Israel durante las turbulentas décadas del primer siglo.  En el 94 D.C., Josefo publicó en Roma su estudio definitivo de la historia del pueblo judío llamada “Antigüedades de los judíos”.  Uno de los pasajes más fascinantes en su importante obra, se relacionaba con los eventos en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.  

Otros historiadores de la época que se pueden consultar que mencionan la vida, muerte, y “posible” resurrección de Jesucristo son:  Cornelio Tácito (nacido en el 52 o 54 D.C.), gobernador de Asia, escribió en sus Anales, XV, 44, que “Cristus (Cristo), el fundador del nombre fue muerto por Poncio Pilato, procurador de Judea, en el reinado de Tiberio.  Suetonio, historiador oficial de Roma en el año 124 D.C. escribió en su “Vida de Claudio” (25.4) identificando a la secta de los cristianos como algo derivado de la “instigación de crestas” que era su manera de deletrear el nombre de Cristo.  Plinio Secundus, o Plinio el joven, gobernador de la provincia romana de Bitinia (Turquía), en sus Epístolas X 96, dice que estos creyentes no adoraban al emperador Trajano y no maldecían a su líder, Jesucristo, aun bajo la peor de las torturas.  Pilinio describió a los cristianos como personas que amaban la verdad a cualquier costo y se comprometían a no cometer obras malvadas, jamás cometer fraude, robo, adulterio y nunca falsificar su palabra.  Talo, historiador pagano que vivió en la época de Cristo y quien registra en el “tercer libro de sus relatos” que “hubieron unas tinieblas milagrosas en la faz de la tierra en la Pascua del 32 D.C.”.  Luciano de Samosata, quien escribió un libro llamado “el peregrino paseante” en el cual declara que Jesús era adorado por sus seguidores y que fue “el hombre crucificado en Palestina por introducir este nuevo culto al mundo”.  También podemos consultar a Tertuliano, a la carta de Mara Bar-Serapio, Justino Martir, y sobre todo, a los Talmudes Judíos y los comentarios rabínicos de Baraila.

B.2 Fuentes históricas fidedignas de los documentos bíblicos: 

En primer lugar, la evidencias internas nos muestran, además de la historicidad de Jesús de Nazaret, de que es imposible creer que los judíos seguidores de Jesús, y después los cristianos convertidos, estuvieran dispuestos a morir por algo que conocían como mentira.  Su martirio se basaba en los testigos oculares de la vida, muerte, y resurrección de Jesucristo y el hecho de que conocían la verdad de las declaraciones históricas de Jesús. Los primeros seguidores de Cristo y todos los escritores del Nuevo Testamento fueron Judíos, excepto Lucas, que era Griego. 

Por otro lado podemos explicar acerca de las evidencias externas como la de los eruditos que están satisfechos de poseer substancialmente el texto verdadero de los principales escritores griegos y romanos cuyas obras han llegado hasta nosotros, tales con Sófocles, Tucidides, Cicerón y Virgilio.  Sin embargo, el conocimiento que tenemos de sus escritos depende de un mero puñado de manuscritos. En cambio, los manuscritos del Nuevo Testamento se cuentan por cientos y miles. El número de manuscritos del Nuevo Testamento de antiguas traducciones del mismo, y de citas de él en los escritos más antiguos de los escritores de la iglesia, es tan grande que es prácticamente seguro que la verdadera lectura de cualquier pasaje dudoso haya sido preservada en alguna de estas autoridades de la antigüedad.  No puede decirse esto de ningún otro libro antiguo en el mundo.  Los escritos originales probablemente se desgastaron por su constante lectura y envío entre las sinagogas, iglesias y seguidores de Cristo, o talvez se destruyeron después de hacer copias fidedignas, como los escribas Judíos acostumbraban hacer con los escritos Hebreos. 

A. T. Robertson, el autor de la más completa gramática del Nuevo Testamento griego, escribió.  “Existen unos 8.000 manuscritos de la Vulgata latina y cuanto menos 1.000 de las otras versiones primitivas.  Añádase a esto más de 4.000 manuscritos griegos y tenemos por lo menos 13.000 copias manuscritas de porciones del original del Nuevo Testamento.  Además del número, en ningún otro caso de los escritos clásicos, hay un intervalo de tiempo tan corto entre la composición del libro y la fecha del más antiguo manuscrito existente, como en el caso del Nuevo Testamento.  Por ejemplo, creemos que tenemos e lo esencial un texto correcto de las siete obras existentes de Sófocles, sin embargo, el más antiguo manuscrito substancial sobre el cual está basado fue escrito más de 1400 años después de la muerte del poeta.  Para las “Guerras de Galias”, de César, compuesta entre los años 58 y 50 A.C., hay varios manuscritos en existencia, pero únicamente nueve o diez son buenos, y el más antiguo es de unos 900 años posterior a César.  También se puede decir que en gran parte, el Nuevo Testamento puede reproducirse a partir de las citas de los primitivos escritores cristianos.  Cualquiera de los pocos errores textual encontrados, no perjudica en nada a la doctrina cristiana.  Los grandes teólogos y eruditos afirman que ninguna doctrina fundamental de la fe cristiana descansa sobre una lectura en disputa. 

Con todas estas evidencias estamos en condiciones de afirmar con toda firmeza que, en sustancia, el texto de la Biblia es veraz, especialmente en el caso del Nuevo Testamento. 

El manifestarse escéptico del texto resultante del Nuevo Testamento es hacer que toda la antigüedad y literatura clásica quede condenada a la oscuridad, pues ningún documento del período antiguo está tan bien respaldado bibliográficamente como el Nuevo Testamento